martes, 17 de marzo de 2015

TIENDAS DE DISCOS Y DE GRABACIONES - Expansión de la New Wave a través del Cassette

La década de los años 70, qué duda cabe, fue una gran época para la industria del disco. Eran años en los que siempre había un buen pretexto para comprar e incluso regalar música. El boom era sobre todo en la venta de 45RPM y en discotiendas como las de Héctor Roca o Mundo Musical, en donde uno podía probar los discos en cabinas especialmente acondicionadas. No era para nada raro ver tiendas llenas de público ansioso por llevarse a casa algunos discos.
Al iniciar la década de los años 80, con la entrada de los nuevos estilos musicales que provenían de UK y USA, como es el caso de la New Wave, pronto, mucha de esa música tardaría en ser editada en ediciones nacionales y en otros casos, nunca llegarían a las tiendas de discos debido a que muchos de aquellos grupos nacían en pequeños sellos independientes con los problemas de distribución limitada y/o falta de representación en países como el nuestro, así que para adquirir esa nueva música teníamos dos opciones: comprar los discos importados o grabar esa música en cassettes. Era la época del Walkman y del radiograbador portátil.

Es preciso recordar que en aquellos años, muchas discotiendas “formales”, aquellas que vendían los discos que se editaban en edición nacional, también grababan cassettes, perjudicando de manera directa a la industria nacional del disco, pues estas grabaciones se hacían con discos nacionales y ciertamente, en equipos de sonido de regular o mala calidad. Era común en casi todas las discotiendas formales de los diferentes distritos de Lima, realizar estas prácticas que pocos años más tarde se extenderían a las calles, fomentando de esta manera, la piratería del disco nacional. La cadena de tiendas Héctor Roca y unas pocas más, no realizaron grabaciones.

En 1980, la desaparecida tienda Sears, con la entrada de la democracia y del nuevo gobierno de Belaunde, empezó a vender discos importados aunque a precios exorbitantes y fuera del alcance de todos. Además de esto, había que elegir entre los discos que llegaban a Sears sin tener aún la posibilidad de hacer pedidos de vinilos. La primera discotienda de material importado en donde si se podía hacer pedidos con tres semanas de anticipación fue Music Nice, en el Centro Comercial Camino Real de San Isidro, esto, en 1983 y por unos 20 dólares como mínimo. Luego apareció  Megadiscos en el Centro Comercial Arenales, Lince, posteriormente también en la Av. Pardo, Miraflores. Otra buena opción fue adquirir discos importados de segunda mano en la Av. La Colmena, Centro de Lima, en las afueras de la Universidad Villa Real en donde a lo largo de toda la cuadra se podía elegir entre cientos de vinilos de todo género y época, ofrecidos por los numerosos vendedores que ahí se congregaban cada noche, especialmente desde el atardecer. La opción de La Colmena era bastante atractiva pues además de Long Plays, podíamos encontrar muchos discos de 45RPM con portadas originales, e incluso Bootlegs (discos no oficiales). Años más tarde, parte de todos aquellos vendedores se trasladaron a Galerías Brasil, Jesús María. El resto continuó en Jr. Quilca, Centro de Lima.

Los años 1982-83 fueron años en los que la New Wave había explotado masivamente en Radio, TV y Discotecas. Muchos de nosotros consumíamos esa música a gran velocidad y era prácticamente imposible tener todo aquel nuevo sonido en discos importados. Fue así como el cassette se convirtió en el nuevo vehículo de expresión de nuestra música, cobrando gran importancia. Las tiendas informales de grabaciones fueron la salvación para muchos jóvenes adolescentes hambrientos de todos aquellos grupos de la New Wave. El cassette fue fundamental para la expansión en Lima de todos los nuevos estilos musicales que aparecieron en los años 80.

La primera tienda de grabaciones especializada en el nuevo sonido de los años 80 fue SOUND MIXER’S, en los altos de la Galería Los Pinos, en el pasaje del mismo nombre, Miraflores, conducida por Kike Casterot y José Salazar, más conocido como Chule. Sound Mixer’s fue la primera que se instaló en la mencionada Galería y fue la única por varios años, años en los que fueron ganando una numerosa clientela ávida de toda aquella nueva música que era grabada en cassettes directamente de la inmensa colección de discos importados que llenaban sus paredes. Todo esto desde los inicios de la década de los 80. Ciertamente en Diciembre de 1984 apareció una segunda tienda de grabaciones, aunque no precisamente en la Galería Los Pinos de Miraflores. Grabaciones Accidentales (de Cucho Peñaloza) estuvo situada en un garaje de la segunda cuadra de Enrique Meiggs, San Isidro, y también contaba con mucho material valioso para grabar, además vendían e intercambiaban discos usados y tenían accesorios coleccionables (pins, parches, calcomanías, polos y posters). Sin duda, un lugar igualmente imperdible de visitar.

Volviendo a Los Pinos, en mi caso descubrí Sound Mixer’s de forma accidental, recuerdo que fue un fin de semana de 1983, y quedé impresionado al ver en un solo lugar toda la música que llamaba poderosamente mi atención. Cientos de vinilos New Wave y Post-Punk en una tienda pintada enteramente de negro, incluido el techo… Pasaron apenas unos cuantos días y en mi segunda visita al lugar, esta vez fui con una lista con los títulos de las canciones y remixes que había preparado tras escuchar las programaciones de SúperFM, la extraordinaria radio New Wave que tuvo Lima. Prácticamente todos los títulos los marcó Chule como disponibles…  Instantáneamente les dejé a grabar dos cassettes que debía recoger 20 días después. La afluencia de público al establecimiento era bastante fluida pues se trataba de música que no fue editada en edición nacional.

El cassette nos brindó cultura durante toda la década de los 80. Recuerdo que en Sound Mixer’s grababan los discos de vinilo empapándolos en una solución hecha a base de agua y algo de alcohol. La aguja prácticamente flotaba y el sonido era muy fino. Lo usual eran los componentes Technics y el sistema Dolby. Esta marca en grabadoras y tornamesas, por entonces fue sinónimo de calidad y tanto mejor, si los cassettes eran los Maxell XLII-S o los TDK SA-X. En Sound Mixer’s se pasaban horas de horas preparando todos los pedidos de cassettes, y claro, escuchando música y socializando con toda la gente que concurría al lugar.

Hace poco en una entrevista que un conocido diario le hizo a Chule acerca de aquella época, nos contaba: “A Sound Mixer’s acudían personas y dueños de discotecas de todo el Perú para grabar cassettes que no era posible adquirir de otra forma en la Lima convencional que vivía de espaldas a los movimientos de Rock, New Wave, Punk, Postpunk o Heavy Metal. Aunque no era sólo eso. Nosotros también teníamos la mayor variedad en Salsa, Cumbia y Pop. El auténtico melómano es el que puede englobar todos los estilos”

Años inolvidables llenos de anécdotas descubriendo cada día muchos nuevos rostros, muchos amigos, todos unidos por el buen gusto a la música que compartíamos en aquella Galería de aspecto algo feo y en donde abundaban las tiendas de compra y venta de Oro con sus jaladores, y algunas otras de confecciones de ropa, pero pronto, aquella Galería vería nacer otras discotiendas que igualmente continuarían ofreciendo y difundiendo toda aquella música ignorada por la industria del disco formal e inclusive por las estaciones de radio. Como diría años más tarde Lalo Lecca en su libro Rompiendo Vidrio: “La piratería musical en este País brindaba cultura”

Para algunos de nosotros, comprar cassettes en aquellos años era todo un ritual. Las tiendas donde vendían equipos de sonido también contaban con mostradores llenos de decenas de coloridos cassettes de diferentes marcas y modelos, cintas de cromo, metal, ferro, etc, y en diversas alternativas de duración. El gusto también estaba en experimentar en las diferentes calidades que nos brindaba aquella mágica cajita de cinta magnética.

En el verano de 1986 apareció una segunda tienda de grabaciones, POWER SOUND, conducida por Carlos Caller, más conocido en el mundillo como el popular “Cholón”. En esa segunda tienda también grabé algunos cassettes con la música que escuchaba en aquella época. Igualmente los equipos eran Technics. Las paredes de Power Sound mostraban los albums de los artistas Pop y Rock más populares del Billboard y el MTV. La tienda la llenaba en gran medida cuatro grandes parlantes tapizados en negro y semejantes a ataúdes. Apenas un minúsculo mostrador era lo que se podía ver y en donde un tipo de voz impostada y apariencia amable, intentaba convencernos de grabar alguno de sus vinilos.

Una tarde de Mayo de aquel 1986, cuando llegué a Power Sound quedé impresionado. Sobre el mostrador había al menos unos 50 vinilos que Lee Taiman, cliente de Power Sound, le había prestado a “Cholón”. Revisando que es lo que podía grabar de ese grupo de vinilos, no paraba de expresar mi asombro al encontrarme con nombres como Polyrock, The Damned, Bauhaus, Wire Train, Wall Of Voodoo, Oingo Boingo, New Musik y Prefab Sprout, entre otros. Cholón, sorprendido, me preguntó si conocía esa música… de hecho él la había separado para devolverla, por falta de interés y valgan verdades, también por desconocimiento de lo que hacían esas bandas. Mi respuesta fue inmediata: “claro que sí!” respondí. La misma tarde me ofreció hacerme cargo de Power Sound. Empecé ese mismo día. Fue así como las paredes fueron poblándose de vinilos de The Sisters Of Mercy, Love & Rockets, Gene Loves Jezebel, Echo & The Bunnymen y más. De ese modo Power Sound poco a poco fue convirtiéndose en la segunda tienda New Wave de la Galería Los Pinos y fue haciéndose de un público conocedor del nuevo sonido de los años 80. Para el verano de 1987, la pequeña tienda del sótano de Los Pinos había sido totalmente transformada. Encargábamos discos de 20 y de a 30 vinilos por vez, y esto se repetía cada tres o cuatro semanas. En Power Sound tuve la oportunidad de escuchar muchos discos y colecciones completas y lo más importante, tuve la oportunidad de conocer mucha gente. Pasé a convertirme en el brazo derecho de “Cholón”. Durante 1987 estuvo también a cargo de la tienda Fernando Gayoso, otro entendido de la música que ahí se ofrecía y que tuvo un programa en Doble 9 (1987-88) en épocas en las que la Radio Rock contaba con gente como Nicolás KruijtRelaxÓscar GuerraLinda Ruiz y otros. Fernando de hecho marcó estrenos desde su propio programa en la radio y con los vinilos que iban llegando a Power Sound.

La relación entre Sound Mixer’s y Power Sound durante la segunda mitad de los años 80, fue estrecha. Siempre Sound Mixer’s contó con una mayor cantidad de clientela pero lo apreciable de esa relación entre las dos tiendas fue que compartimos la música que nos hacía falta de una tienda a otra, e inclusive cuando llegaban los cargamentos de discos, nos amanecíamos haciendo intercambios con Kike. Fue una linda época, época de nuevas experiencias, sobre todo cuando tocaba alquilar los equipos y organizar todo para las fiestas que solicitaban nuestros servicios… en mi caso, fueron meses en los cuales empecé a encontrar especial gusto por animar el ambiente con música en los diferentes eventos. Una bonita experiencia que luego, poco más tarde, me serviría para Discjockear en varias discotecas. De hecho Chule ya llevaba varios años en ese divertido y agotador trajín de las fiestas y la conducción de su negocio de Los Pinos, e incluso también había tocado como DJ en discotecas como No Helden.

En 1988-89, con los toques de queda del primer gobierno de Alan García, el negocio de las grabaciones se vio afectado debido a la crisis y la inestabilidad. En un momento dado, el precio de la grabación de un cassette de 90 minutos llegó a costar casi el equivalente al de un vinilo importado a precio de tienda en USA.

Pese a la crisis y los continuos apagones, en 1988 Power Sound abrió una segunda tienda en Jr. Carabaya, Centro de Lima, en donde tuve que irme por varios meses. A la vez ya había empezado como segundo DJ en el Arizona Colt (altos del desaparecido Cine El Pacífico) en el óvalo de Miraflores, y durante 1989 me la pasé escribiendo mucho sobre la música que escuchaba en un fanzine artesanal llamado New, y digo artesanal pues se trató de un fanzine hecho enteramente a mano y fotocopiado. Pese a las limitaciones de la época, fueron 33 los ejemplares que se vendieron en Power Sound y otras tiendas (100 de cada número) y más de 3,000 los fanzines que circularon y que ayudaron a ganarme muchos amigos con igual gusto por la música de los 80.

Durante el tiempo que estuve como DJ en el Arizona, un locutor de 11.60 a quien llamaremos J. A., llevaba vinilos promocionales variados de la fábrica de discos El Virrey, los cuales se distribuían en las estaciones de radio de la época. El Arizona Colt compraba estos promocionales con la música que programaba la FM. El mismo locutor también abastecía de estos vinilos promocionales a Power Sound. Fue así como el propietario de Power Sound se vio involucrado en un conflicto legal por cuestiones de patente y derechos de autor. Por la misma época decidí dejar atrás la conducción de Power Sound. Era Mayo de 1990.

A inicios del mismo año, Chule se animó a abrir su propio negocio, CHULE RECORDS, desde donde continuó ofreciendo las nuevas propuestas musicales que iban apareciendo. En Sound Mixer’s durante 1988-89, era común ver en sus paredes mucho material de la 4AD. Valgan verdades, Sound Mixer’s fue la primera tienda en Lima que difundió muchas bandas 4AD debido a las recomendaciones de Chule.

En Julio de 1990 aparecería una cuarta tienda de grabaciones, TRANSMISSION RECORDS, mi pequeña tienda. El nombre obviamente hacía alusión al clásico de Joy Division. Recuerdo que empecé prácticamente de cero y no tenía la suficiente cantidad de discos para llenar todas las paredes. Inclusive tuve que pedir prestadas algunas portadas del Arizona pero pronto iría llegando material fresco enviado desde Holanda por mi amigo Nicolás Kruijt. La pequeña tienda Transmision Records se convirtió en la cuarta tienda de la Galería y apareció en un momento clave para mí. Era el cambio de década y como sabemos, tanto al inicio como a mitad de década se da un cambio en la música. Yo entendí que el cambio era aquel que había experimentado tras escuchar a bandas como The Pale Saints, Lush, My Bloody Valentine y Ride.

Por entonces, en la segunda mitad del año 1990, las tiendas antes mencionadas ofrecían los grupos más rebuscados de la 4AD, todo el sonido de los 80 y el nuevo Modern Rock. En Transmission, la entrada fue con la EBM, el New Beat (fue la tienda más surtida en el ritmo belga), House inicial, Shoegaze y las bandas de sellos como Too Pure y Creation. Si bien es cierto, tenía una gran cantidad de música en cassettes, también logré hacerme de cierta cantidad de material original europeo. Fue así como la pequeña Transmision Records pasó a convertirse en la primera tienda en Lima que ofreció toda aquella música de los primeros 90 que no se programaba en emisoras como Doble 9. El Shoegaze fue sin lugar a dudas la bandera que identificó el lugar. Los posters que decoraban las paredes eran los promocionales de Chapterhouse, Curve, Slowdive y Teenage Fanclub entre otros.

Desde el primer momento, recuerdo que afanosamente pegaba en la puerta de la tienda un ranking en donde proponía los grupos que me gustaban en esos años. Se trataba de música fresca. Especialmente Shoegaze y Electrónica, y poco después también Post-Rock. Estos rankings los preparaba religiosamente todas las semanas con la intención de provocar la curiosidad del público. Fue así como fui ganando clientes de similar gusto por la música y a la vez, informando. Todas las tardes se convertía en punto de encuentro para varios amigos como Lucho Tenorio, Carlos Baglietto, Fernando Merino, Gustavo Grimaldo, Jean Coral, Pico Natteri, los hermanos Gelder y Rubén Vidal, Wilder Gonzalez, Christian Dextre, entre otros. Varios de ellos también estuvieron a cargo de la tienda, como Lucho, Fernando, Wilder, Christian, “el mono” Alex y Calín que fue quien permaneció más tiempo.

Los primeros meses fueron bastante duros, pero hacia fines de 1990, Transmission pudo despegar. La gente que acudía a la Galería tenía que esperar por su cassette hasta 40 días para ser entregado, y solía verse a gente que luego, años más tarde, pondría sus propias tiendas en otros lugares de Lima. Sin pretenderlo me jalé a mucho público que acudía a Power Sound, tienda que una vez más, tuvo problemas por derechos de autor y que nos involucró en el mismo problema a todas las tiendas de la Galería. Fue un día negro el que se vivió en Febrero de 1991. Eran épocas en las que inocentemente grabábamos música sin saber que cometíamos un ilícito pues nos sentíamos protegidos al grabar música de grupos que no se editaban en edición nacional y que pertenecían a sellos independientes. Además de esto, todos cumplíamos con un pago mensual a la Asociación de Autores y Compositores (por el uso de música), a la SUNAT, e inclusive las licencias de funcionamiento nos las habían otorgado bajo el rubro “alquiler de equipos de sonido y grabaciones”. Luego de aquel problema tuvimos que dedicarnos a la venta por pedido de CDs y las grabaciones las hacíamos sólo para los amigos y gente muy allegada a los locales. Poco después tan sólo sobrevivirían Sound Mixer’s y Transmission Records.

En Diciembre de 1996 tuve que cerrar debido a que las tiendas de música se habían multiplicado en Galerías Brasil, lugar en donde se podía conseguir un local a menos precio, lo que les permitió bajar el costo de las grabaciones. Los gastos de mantenimiento en Miraflores eran más altos. Además, lo de las grabaciones ya no brindaba tranquilidad así que opté por cerrar. Fue una linda época en la que pude conocer mucha gente, muchos amigos y también mucha música.

Transmission atravesó por tres etapas con diferentes nombres y locales dentro de la misma galería, la primera de 1990 a 1993 (Transmission Records) que fue la mejor, la de 1994 bajo el nombre de Situation Two, y los dos últimos años de caída bajo el nombre de New Division.

La quinta y última tienda que apareció en Los Pinos fue MÚSICA SELECTA de Lalo Lecca en Diciembre de 1994, dedicada a vender material original importado por pedido, CDs y vinilos. Música Selecta estuvo abierta por casi cuatro años y difundió lo más relevante de la música no sólo de los 80, sino también los nuevos estilos de avanzada de los 90 como el Post-Rock, Shoegaze y bandas de sellos como Darla y Time Stereo. Inclusive mucho Krautrock de fines de los 60 e inicios de los 70, y la Psicodelia de los 60. Fue una tienda que apostó desde siempre por las bandas de mayor avanzada, y eso gracias a las recomendaciones que Lalo recibía de amigos en el exterior y también a sus propias investigaciones leyendo libros de música como el Krautrocksampler de Julian Cope por mencionar uno de los más importantes.

Música Selecta fue la última tienda importante de Los Pinos y en donde acudían algunos clientes y amigos entendidos en buena música o simplemente gente exploradora en los nuevos sonidos de Vanguardia. En ocasiones se armaban sesiones nocturnas para la escucha de todos los discos. Fue en aquella tienda en donde Lalo iría dando forma a lo que sería su libro de música Rompiendo Vidrio, un libro sumamente recomendable aunque de tiraje limitado y de exclusiva distribución gratuita para sus amigos y conocidos. Al mismo tiempo yo también empecé a escribir lo que sería mi primer libro de música.

En resumen, por Galería Los Pinos pasaron muchos aficionados, melómanos, músicos, escritores, periodistas y gente ligada al arte y a la sana diversión. Luego, otros lugares tomarían la posta, pero lo vivido en aquella Galería, marcó una gran e inolvidable época para muchos. Este relato es un pequeño homenaje a todos aquellos años, a todas las tiendas, a toda la gente que dio vida a Los Pinos y finalmente, un homenaje a la mejor música de los 80 y también la de los 90.

Eduardo Lenti

3 comentarios:

Carlos M. dijo...

Yo grababa mis cassettes con Kike cuando era la unica tienda ahi y en los pisos inferiores compraban ORO, recuerdo que dejabas tu lista y cassete y tenias que esperar aproximadamente 1 semana para que te lo entregaran ya grabado, que tal demanda.

Es por eso que buscando otra opción por miraflores llegue a NIX SEVEN RECORDS quedaba cruzando la av. benavides ahi encontraria a Hernan (dj relax de radio 99) quien ademas ofrecia grabar videos ineditos para la epoca, actualmente tiene una radio por internet koolrockradio, muy buena musica pero el audio no es muy bueno.

mariocarnival dijo...

La época en que el entretenimiento musical era a través del cassette. Los exquisitos tenían sus marcas favoritas de cintas. Algunas usaban de Cromo o Metal.

En las calles se veían los ambulantes vendiendo casets pirateados de música comercial usando un equipo de automóvil.

Yo mandaba grabar mi música del recuerdo o actual de entonces (más que todo comercial-Billboard) a Funky Center del jirón Ucayali, hasta que un día los intervino la Fiscalía.

Toda esa música del recuerdo que tenía en casets, las tengo ahora en digital, ya que poco a poco fui renovando mi discoteca cuando salieron los Compact Discs. En el año 2000 compraba un CD, a veces un doble CD sólo por una canción que me apasionaba, pero ya no más. Desde 2007 compro en iTunes y ahí he conseguido mucha música disco del recuerdo, algo rebuscada, que no había encontrado en otro lado.

Si no las consigo en iTunes, a veces hay gente que sube la pista musical a YouTube y con calidad aceptable.

Rafael Rivero Terry dijo...

El pionero en grabar cassettes con los mixes ochenteros fue el gran Kike, a quien todos conocen y su tienda "sound mixers" en la calle los pinos. Todos esperábamos con ansias los cassettes con sus grabaciones, mixes que solo el sabia hacer. Luego llegaron las demás tiendas de grabación a raíz de la iniciativa de Kike.