martes, 17 de marzo de 2015

LA PROPAGACIÓN DE LA NEW WAVE A TRAVÉS DE LOS PROGRAMAS DE TV (1982-1985)

A mediados de 1982 apareció La Máquina Del Rock, programa que era transmitido por el canal 4 los Sábados de 3:00 PM a 4:00 PM y conducido por Carlos Antonio Aguirre.

Carlos Antonio tenía a su vez un programa de corte New Wave llamado Metal que era transmitido por radio América FM a las 4:30 PM de Lunes a Viernes. La cortina de presentación era nada menos que el clásico 'Eisbar' de Grauzone.


En La Máquina Del Rock pasaban los clips de la cadena musical Norteamericana MTV, incluso con el sello característico y las clásicas letras en el lado inferior izquierdo de la pantalla. Por entonces, los pocos programas musicales que existían, tomaban los videos promocionales de los archivos de las disqueras nacionales. La Máquina Del Rock, al pasar los clips directamente de la señal de MTV (aunque señal grabada), se adelantó a los demás espacios musicales. Aquel programa también contribuyó generosamente con su cuota de nueva música durante aquellos años. Sobre todo hasta 1985. Disco Club fue el inicio de todo claro está, pero La Máquina Del Rock apareció como una interesante nueva alternativa.


En la televisión nacional durante 1982 tuvimos media hora de video-música de Lunes a Viernes (Disco Club), y dos horas los Sábados (La Máquina Del Rock / Disco Club). Recordemos que la cadena musical MTV había iniciado sus transmisiones apenas un año antes, sin embargo, la única información que se tenía sobre aquella televisora, era mediante sus re-transmisiones grabadas a través del mencionado programa del canal 4. Bajo tales circunstancias apareció en Marzo de 1982 en el UHF, y en sintonía de prueba: Unitel canal 27. Desde aquella señal se transmitieron dos horas continuas de clips de Lunes a Domingo (5:00 PM a 7:00 PM). A fines de 1983 el espacio crecería de 1:00 PM a 7:00 PM. ¿se imaginan de pronto 6 horas de música diarias?. En aquellas emisiones Unitel pasaba tanto clips antiguos como nuevos. Los cartuchos promocionales de los archivos de las disqueras fueron tocados al aire íntegramente, debido a ello se podía observar tanto los clips del TOP 40 del Billboard así como innumerables clips promocionales considerados hoy como auténticas rarezas. Aquella fue otra importante manera de propagar la nueva música para una nueva generación. En 1984 incluso, el espacio de Video-Música en canal 27 aumentó. El horario fue de 12:00 PM a 6:00 PM.

Los Viernes se emitía un programa de corte New Wave llamado Clips (6:00 PM), producido por Donald Wilson y conducido por Lolita Ronalds y Giannina D'Carlly, es decir, por el ex-Director de programación y dos DJs de la recordada Super FM 93.1. Los años más representativos del canal 27 fueron aquellos. Ya en 1986 se le dio un enfoque más comercial.

Eduardo Lenti

EL DESPERTAR DE UNA NUEVA GENERACIÓN - 1983

1983 fue probablemente el año del despertar de la nueva generación en Lima. Se estaba gestando un nuevo escenario que tomaría mayor proporción al siguiente año.

El hecho más significativo de 1983, fue la entrada de la nueva música hecha por la nueva generación de músicos anglosajones, básicamente New Wave, Techno-Pop y New Romantic a las estaciones radiales comerciales Limeñas. Ese hecho definitivamente contribuyó a masificar/ popularizar o poner al alcance de un mayor número de personas, un nuevo tipo de hacer, escuchar, bailar y sentir música.

La escena Limeña estaba constituida por gente que gustaba básicamente de la New Wave. Aún el movimiento Gótico estaba floreciendo en Europa. Sin embargo el baile en solitario ya era algo común en Lima. También existían los Punkers. Pero aún aquel movimiento no tomaba forma ni tenía la fuerza y consistencia necesaria como para dar un significativo cambio generacional.

El común de los mortales escuchaba Panamericana, 11.60 o radio Miraflores. Este tipo de emisoras tocaban Rock y Pop, basando sus programaciones en los temas más populares de los Estados Unidos que destacaban en el semanario Billboard. Aquel semanario era como la bíblia para toda estación radial comercial de la época. En 1983 se dio un fenómeno a nivel comercial en los Estados Unidos. Hubo como una especie de fiebre british New Wave a nivel masivo y nos cayó de rebote por Lima y precisamente desde las emisoras comerciales.

1983 fue el año de la invasión de la New Wave al mercado Norteamericano, hecho que se reflejó en la propia Billboard en donde, al menos un 25% de los singles rankeados ese año, pertenecieron a las nuevas corrientes, tanto Inglesas como Norteamericanas. Las estaciones comerciales Limeñas que difundían todo aquello proveniente de la mencionada revista, sin proponerlo e imaginarlo, también contribuyeron de algún modo al reconocimiento masivo de los nuevos artistas. Especialmente aquellos que alcanzaron el TOP 40 del Billboard.

En 1984, la New Wave ya estaba en todos los niveles. Recuerdo incluso que en la discoteca de la feria del hogar de 1984 se bailaba con A Flock Of Seagulls (Telecommunication), Europeans (The Animal Song), Yazoo (Don't Go), B-Movie (Nowhere Girl), Polecats (Make A Circuit With Me) y Figures On A Beach (Breathless) entre otros.

Eduardo Lenti

DOBLE NUEVE: LA TRANSFORMACIÓN (Parte 2: 1984)

Tres de los DJs de Super FM (quienes ya habían hecho historia en la programación de la fenecida radio) pasarían a formar parte en 1984 de Doble Nueve. Ellos fueron Anabelí Rodrigo, Lucho Quiñe y Oscar Guerra.

Los tres DJs, aunque se iniciaron en Super FM, ciertamente tenían el estilo de locución de Doble Nueve, así que su ingreso en la radio cayó muy bien y lo mejor de todo, enriquecieron Doble Nueve musicalmente. Anabelí Rodrigo se convirtió en la DJ de voz ronca que pasaba buen New Wave, característica que la diferenció de Lis Stoliar, quien tenía una voz más dulce y predilección por la música más suave. Lucho Quiñe, uno de los DJs más cultivados en la nueva música de Super FM, aportaría a Doble Nueve especialmente con las bandas Techno-Pop y New Romantic. De los tres, la inclusión más celebrada fue la de Oscar Guerra, quien llevaría su Radio Clash, el programa estrella de Super FM, a la Radio Rock, y se transmitiría los Viernes de 8:00 PM a 10:00 PM (el mismo horario de la casa anterior). Radio Clash mantuvo la calidad del original especialmente hasta 1985. Poco después, en 1988, Oscar Guerra conduciría un segundo programa llamado 99 Minutos de propuesta similar a la del desaparecido Radio Clash y emitido los Domingos de 10:00 PM a 12:00 AM.

La entrada de Oscar Guerra, Lucho Quiñe y Anabelí Rodrigo a Doble Nueve, propició un significativo cambio en la programación de la radio Rock, pues a partir de entonces, se le dio mucho más cabida a las nuevas propuestas musicales de la New Wave, haciendo de 1984 y 1985 dos años brillantes y claves en la historia de aquella emisora. Durante 1982 y 1983 ya sonaba algo de New Wave pero el cambio decisivo se dio a partir de 1984 con bandas como Icicle Works, Wire Train, Hoodoo Gurus, New Order, Face To Face, Friends Again, The Smiths, Talk Talk, The The, Bongos, Zerra 1, Fiction Factory, The Alarm, U2, China Crisis, A Drop In The Grey, Everything But The Girl, Prefab Sprout, Modern English y Vitamin Z, entre otros, además de muchos grupos que sonaron en Súper FM en los años anteriores, desde Soft Cell a B-Movie, pasando por Romeo Void, Ultravox, The Jam, A Flock Of Seagulls, The Human League, Yello, OMD y un largo etcétera.

Una de las singularidades de Doble Nueve en aquellos meses, fue la de subirle el pitch a los tornamesas para que los discos de vinilo suenen algo más acelerados. El nuevo slogan en el verano de 1984 fue: "Doble Nueve, la más mosca en el aire".

Aquella época fue también la de Patty Plant y su dosis de buen Rock los Martes y Jueves de 1:00 PM a 4:00 PM en su programa Pye de Metal. Sin duda, una de las personas más enteradas en cuanto a Rock que pasaron por la emisora en cuestión. Y como olvidar a Pepe Coronado y Lis Stoliar. Precisamente iniciando 1984, Lis Stoliar fue la encargada de dar salida a las primeras versiones del clásico ranking de los Domingos, usando como cortina de presentación a Midnight Oil con 'Only The Strong'. Ese mismo año Doble Nueve también presentaría su primer ranking anual. Todos ellos forman parte importante de la primera y mejor época de la radio Rock. Emisora que ha sabido mantenerse aún vigente, y por más de tres décadas.

Eduardo Lenti


Promo Doble Nueve 1985

LA MOVIDA SUBTE LIMEÑA

1984 fue un año especialmente innovador en la escena Limeña, incluso desde las calles, en donde se desarrolló una nueva forma de expresión social más abierta y desafiante.

Por entonces, existió cierta rivalidad entre aquellos que solían asistir a lugares como el No Helden, y aquellos otros, inmersos en la escena más radical denominada Subterránea, fomentada por las propias bandas Limeñas y por sus seguidores quienes solían tratar de 'poseros' a gente asidua a los lugares de baile y diversión.

Aquel calificativo de 'posero' fue usado de manera insultante para referirse a aquellos quienes gustaban del maquillaje, los peinados de cresta, las botas y las casacas de cuero, las cadenas y los metales (muñequeras, imperdibles, chapas), supuestamente, por tratarse de gente que se identificaba más con las bandas extranjeras y su imagen. Ciertamente, la movida Subte tuvo sus años de mayor esplendor desde las calles entre 1984-87. Aquella época fue, tal vez, comparable a la del ’76 Británico.

La banda considerada como la fundadora de la escena Subte Limeña, Leuzemia, apareció en una época en la que era usual escuchar a los grupos nacionales cantar en Inglés. Musicalmente, las bandas seminales del fenómeno Subterráneo local, tomaron como referencia las propuestas veloces y duras del Punk Rock y/o del Hardcore. En tanto, los mensajes reflejaron su postura contestataria frente a los abusos y torpezas del sistema, tanto como a su entorno social. Narcosis cantaba por entonces: “Sucio policía verde, defiendes la decadencia, el honor no es tu divisa, tu divisa es la corrupción”.

El guitarrista de Narcosis fue Fernando 'cachorro' Vial, uno de los cultores de la literatura Rock en nuestro medio, responsable de la existencia del fanzine Costra. Aquella publicación en la que podíamos encontrar críticas sociales, biografías, nuevos lanzamientos, letras de canciones, e inclusive traducciones de ellas. Sin duda, una de las valiosas contribuciones de la época. Así mismo, y seguramente el hecho más importante, Costra Producciones apoyó el lanzamiento de cintas demo de varios grupos de la escena local.

Guerrilla Urbana, otra de las bandas que alborotó las calles, contó con Pedro Cornejo en voz, filósofo, profesor universitario, ideólogo Punk local y editor del fanzine Alternativa, publicación que apoyó la salida de maquetas. Desde entonces, Pedro, incansablemente, continuó brindando sus conocimientos a la escena a través de la publicación de tres importantes libros de Rock, de numerosos artículos en diarios y revistas, y como representante de bandas locales, además de producir y conducir dos espacios musicales en la televisión de señal abierta.

Retornando a los 80, el fenómeno de la escena subterránea desde sus iniciales manifestaciones, contó con la ayuda de Bestiario, aquella agrupación de estudiantes de arquitectura de la universidad Ricardo Palma, quienes se encargaron de la escenografía de los conciertos.

El baile Punk llamado 'Pogo', aquel que consistía en dar saltos sobre el sitio dando empujones, fue adoptado por la escena Subte, aunque debidamente transformado. A los saltos y empujones se le añadió puñetes y patadas. Una práctica ciertamente violenta con la que se intentó captar la atención de la sociedad.

Los mecanismos con los que se operó independientemente, reflejaron el desprecio por aquellos establecidos por la industria formal, llámese disqueras y estaciones de radio / TV. Aunque algo inconsistente, existió un circuito independiente que capturó su propio público, un público, por demás, cansado del manejo de la industria musical y del sectarismo del circuito comercial.


Costra Producciones
Fue por esa época cuando se dio inicio a la proliferación de decenas de bandas callejeras, montando espectáculos compartidos y festivales de Rock, e informando sobre la realización de los mismos mediante volantes y afiches. Inclusive en los conciertos Subterráneos se repartieron mano a mano volantes con las letras de las canciones. De aquella época también provienen las primeras publicaciones independientes llamadas fanzines, vía de expresión fundamental para una generación contestataria e inconforme con la falsa realidad planteada por el sistema.

Debido al inexistente apoyo de la industria, los grupos nacionales del circuito callejero usaron el cassette como una efectiva herramienta de promoción. Los demos o maquetas fueron distribuidas por las propias bandas en ciertos lugares estratégicos para su venta, pues, las disco-tiendas formales no las aceptaban. El cassette cumplió un papel fundamental para la propagación no sólo de las nuevas propuestas nacionales, sino, incluso, de las Británicas, por ejemplo. Fue así como se pudo propagar nuestra música durante los años 80. Gracias a ello, quedó registrado el material de bandas como Eutanasia (considerada por algunos como la primera banda auténticamente Punk Limeña), S De M, Zcuela Crrada, Psicosis, Autopsia, Ataque Frontal, T De Cobre (la primera banda Industrial nacional) y Sor Obscena, entre otras.

1987 fue el año del surgimiento de una escena local independiente de mayor solidez. Si bien es cierto, los llamados grupos subterráneos iniciaron el estallido, fue por esta época cuando se pudo reunir todas las dispersas propuestas musicales nacionales en un solo frente.

En Marzo de 1987 se dio inicio al 'Concurso De Rock Nacional No Profesional' con la participación de 120 bandas. Las fechas eliminatorias se realizaron en el No Helden los días Domingo, en tanto, la final fue en el Campo De Marte en el mes de Octubre ante 4 mil espectadores aproximadamente. Un hecho sin precedentes que reunió a grupos como Voz Propia (ganadores del concurso), Feudales, G3, QEPD Carreño, Cardenales y especialmente dos de las propuestas nacionales más interesantes de la época, como lo fueron Lima 13 y Salon Dada. Lamentablemente, debido a la falta de apoyo, muchas de estas jóvenes y frescas propuestas se desvanecerían. En el caso de Salon Dada, Tamira y Jaime re-emergerían al poco tiempo bajo el nombre Col Corazón (igualmente interesante) corriendo la misma suerte.

Lo que debemos entender es que la verdadera consolidación del Rock nacional parte de aquel fenómeno conocido masivamente como movimiento Subterráneo. Todas aquellas bandas fueron los verdaderos iniciadores de todo lo que luego surgió. Un movimiento auténtico y contestatario, aunque algo efímero.

Eduardo Lenti

EL NO HELDEN Y EL BIZ PIX

1984 fue el año del nacimiento de dos nuevos locales: Biz Pix y No Helden. Ambos cambiarían la rutina de las noches Limeñas.

En 1983, cuando la No Disco decide cerrar sus puertas por diferencias entre sus dos socios, el 'Chino Mañuco' (Manuel Villavicencios) le daría vida a No Helden en el centro de Lima, en tanto su ex-socio Eddy Wenzara, abriría el Biz Pix en Miraflores con el DJ original de No Disco: Napo.


No Helden, el original claro está, situado en la calle Chincha, a unos metros de la Av. Wilson, Centro de Lima, fue un lugar que convocaba a gente dispar, gente proveniente de diferentes puntos de la capital. Los 'wavers' de Jesús María y Barranco se codeaban con los provenientes de los conos, con sus polos pintados a mano y pelos parados con jabón. El lugar reunía, indistintamente, tanto a turistas Europeos y Norteamericanos como a los denominados 'pitupunks' y 'darkies' con sus botas militares, casacas de cuero, pantalones ajustados, pelo largo y maquillaje recargado. No era para nada extraño encontrar chicos emulando el vestuario y peinado de Robert Smith o chicas con base y maquillaje oscuro tipo Siouxsie Sioux o Alaska, luciendo de negro, pareciendo reflejar con ello la muerte del cuerpo más no la del alma. Igualmente se podía encontrar a la gente de 'la nave de los prófugos', aquellos que se ubicaban en los alrededores de la universidad Villarreal. Incluso alguna gente de la TV. Un lugar variopinto, muy pintoresco, el mismo que rompió barreras sociales, raciales, culturales y hasta políticas. Permitió relacionar a adolescentes y jóvenes de inquietudes similares y poco más tarde, No Helden también apoyaría al floreciente Rock subterráneo. La mejor época de No Helden fue entre los años 1984 y 1986, y la música que predominó en los inicios: Gothic Rock y Hardcore español.



Martín Chaquí, un concurrente en sus primeros días, describe el lugar de la siguiente manera…

"En la cabina estaba Paul Hurtado de Mendoza con sus lentes de aumento y su pelo crespo, un maestro de maestros en la New Wave, ahora viviendo en España y hasta lo que sé, trabajando en el sello español DRO.


Al Jr. Chincha llegó gente nueva que no había visto jamás en la No Disco. El lugar era completamente oscuro. El administrador era Peco, el hermano de Lully, quien a la vez era administrador del flamante Biz Pix. Se jalaron al portero de No Disco, a aquel que le decían el Alemán, ya que era un pata de dos metros, pálido, 'ojiverde'. El cobró en la No Disco y era el encargado de poner orden.


A No Helden llegó buen público. Eso fue lo asombroso del asunto. Gente más radical, pero de un estatus medio alto para arriba. Chicas guapas por supuesto, y la cuadra llena de autos 'bacanes', y la esquina, contradictoriamente, llena de prostitutas de la zona".


No Helden, qué duda cabe, marcó significativamente las noches Underground Limeñas. Del otro lado de la ciudad, en el distrito de Miraflores, se encontraba el Biz Pix, situado en el sótano del Banco de La Nación, en la segunda cuadra de la Av. Pardo. En 1984 se veía por varios sectores de Lima, pintas en la calle con la inscripción Biz Pix. Era muy frecuente ver esa inscripción en varias avenidas. Al parecer tenía mucha gente seguidora. El propietario del lugar, Eddy Wenzara, bautizó al Biz Pix con ese acrónimo de las palabras 'Bizarre Pictures' (Imágenes bizarras). Ciertamente no era tan radical como la No Helden. Más bien se trataba de un lugar más tranquilo que igualmente marcó época por su música y videos. Biz Pix tenía la mayor parte de los exclusivos VHS musicales 'Rockamerica' que luego pasaron a colecciones particulares tras el cierre del local. El lugar era pequeño, algo estrecho y oscuro, luces de neón violetas y desniveles en el piso. Tenía su encanto. Gran parte del público asistente se conocía entre sí. Filtraban gente en la puerta. Aún no aparecía la discoteca Nirvana. Aquel Biz Pix fue el nuevo 'point' Miraflorino, lugar obligado de conocer si gustabas de la New Wave. 
Los Domingos por la tarde pasaban video-conciertos o especiales de video-clips en la pantalla gigante. La mejor época de Biz Pix fue entre 1984 y 1987. Se mantuvo abierto hasta mediados de la década de los 90, sin embargo, tras la inauguración de Nirvana en el verano de 1988, ya no fue lo mismo para Biz Pix.


Eduardo Lenti

TIENDAS DE DISCOS Y DE GRABACIONES - Expansión de la New Wave a través del Cassette

La década de los años 70, qué duda cabe, fue una gran época para la industria del disco. Eran años en los que siempre había un buen pretexto para comprar e incluso regalar música. El boom era sobre todo en la venta de 45RPM y en discotiendas como las de Héctor Roca o Mundo Musical, en donde uno podía probar los discos en cabinas especialmente acondicionadas. No era para nada raro ver tiendas llenas de público ansioso por llevarse a casa algunos discos.
Al iniciar la década de los años 80, con la entrada de los nuevos estilos musicales que provenían de UK y USA, como es el caso de la New Wave, pronto, mucha de esa música tardaría en ser editada en ediciones nacionales y en otros casos, nunca llegarían a las tiendas de discos debido a que muchos de aquellos grupos nacían en pequeños sellos independientes con los problemas de distribución limitada y/o falta de representación en países como el nuestro, así que para adquirir esa nueva música teníamos dos opciones: comprar los discos importados o grabar esa música en cassettes. Era la época del Walkman y del radiograbador portátil.

Es preciso recordar que en aquellos años, muchas discotiendas “formales”, aquellas que vendían los discos que se editaban en edición nacional, también grababan cassettes, perjudicando de manera directa a la industria nacional del disco, pues estas grabaciones se hacían con discos nacionales y ciertamente, en equipos de sonido de regular o mala calidad. Era común en casi todas las discotiendas formales de los diferentes distritos de Lima, realizar estas prácticas que pocos años más tarde se extenderían a las calles, fomentando de esta manera, la piratería del disco nacional. La cadena de tiendas Héctor Roca y unas pocas más, no realizaron grabaciones.

En 1980, la desaparecida tienda Sears, con la entrada de la democracia y del nuevo gobierno de Belaunde, empezó a vender discos importados aunque a precios exorbitantes y fuera del alcance de todos. Además de esto, había que elegir entre los discos que llegaban a Sears sin tener aún la posibilidad de hacer pedidos de vinilos. La primera discotienda de material importado en donde si se podía hacer pedidos con tres semanas de anticipación fue Music Nice, en el Centro Comercial Camino Real de San Isidro, esto, en 1983 y por unos 20 dólares como mínimo. Luego apareció  Megadiscos en el Centro Comercial Arenales, Lince, posteriormente también en la Av. Pardo, Miraflores. Otra buena opción fue adquirir discos importados de segunda mano en la Av. La Colmena, Centro de Lima, en las afueras de la Universidad Villa Real en donde a lo largo de toda la cuadra se podía elegir entre cientos de vinilos de todo género y época, ofrecidos por los numerosos vendedores que ahí se congregaban cada noche, especialmente desde el atardecer. La opción de La Colmena era bastante atractiva pues además de Long Plays, podíamos encontrar muchos discos de 45RPM con portadas originales, e incluso Bootlegs (discos no oficiales). Años más tarde, parte de todos aquellos vendedores se trasladaron a Galerías Brasil, Jesús María. El resto continuó en Jr. Quilca, Centro de Lima.

Los años 1982-83 fueron años en los que la New Wave había explotado masivamente en Radio, TV y Discotecas. Muchos de nosotros consumíamos esa música a gran velocidad y era prácticamente imposible tener todo aquel nuevo sonido en discos importados. Fue así como el cassette se convirtió en el nuevo vehículo de expresión de nuestra música, cobrando gran importancia. Las tiendas informales de grabaciones fueron la salvación para muchos jóvenes adolescentes hambrientos de todos aquellos grupos de la New Wave. El cassette fue fundamental para la expansión en Lima de todos los nuevos estilos musicales que aparecieron en los años 80.

La primera tienda de grabaciones especializada en el nuevo sonido de los años 80 fue SOUND MIXER’S, en los altos de la Galería Los Pinos, en el pasaje del mismo nombre, Miraflores, conducida por Kike Casterot y José Salazar, más conocido como Chule. Sound Mixer’s fue la primera que se instaló en la mencionada Galería y fue la única por varios años, años en los que fueron ganando una numerosa clientela ávida de toda aquella nueva música que era grabada en cassettes directamente de la inmensa colección de discos importados que llenaban sus paredes. Todo esto desde los inicios de la década de los 80. Ciertamente en Diciembre de 1984 apareció una segunda tienda de grabaciones, aunque no precisamente en la Galería Los Pinos de Miraflores. Grabaciones Accidentales (de Cucho Peñaloza) estuvo situada en un garaje de la segunda cuadra de Enrique Meiggs, San Isidro, y también contaba con mucho material valioso para grabar, además vendían e intercambiaban discos usados y tenían accesorios coleccionables (pins, parches, calcomanías, polos y posters). Sin duda, un lugar igualmente imperdible de visitar.

Volviendo a Los Pinos, en mi caso descubrí Sound Mixer’s de forma accidental, recuerdo que fue un fin de semana de 1983, y quedé impresionado al ver en un solo lugar toda la música que llamaba poderosamente mi atención. Cientos de vinilos New Wave y Post-Punk en una tienda pintada enteramente de negro, incluido el techo… Pasaron apenas unos cuantos días y en mi segunda visita al lugar, esta vez fui con una lista con los títulos de las canciones y remixes que había preparado tras escuchar las programaciones de SúperFM, la extraordinaria radio New Wave que tuvo Lima. Prácticamente todos los títulos los marcó Chule como disponibles…  Instantáneamente les dejé a grabar dos cassettes que debía recoger 20 días después. La afluencia de público al establecimiento era bastante fluida pues se trataba de música que no fue editada en edición nacional.

El cassette nos brindó cultura durante toda la década de los 80. Recuerdo que en Sound Mixer’s grababan los discos de vinilo empapándolos en una solución hecha a base de agua y algo de alcohol. La aguja prácticamente flotaba y el sonido era muy fino. Lo usual eran los componentes Technics y el sistema Dolby. Esta marca en grabadoras y tornamesas, por entonces fue sinónimo de calidad y tanto mejor, si los cassettes eran los Maxell XLII-S o los TDK SA-X. En Sound Mixer’s se pasaban horas de horas preparando todos los pedidos de cassettes, y claro, escuchando música y socializando con toda la gente que concurría al lugar.

Hace poco en una entrevista que un conocido diario le hizo a Chule acerca de aquella época, nos contaba: “A Sound Mixer’s acudían personas y dueños de discotecas de todo el Perú para grabar cassettes que no era posible adquirir de otra forma en la Lima convencional que vivía de espaldas a los movimientos de Rock, New Wave, Punk, Postpunk o Heavy Metal. Aunque no era sólo eso. Nosotros también teníamos la mayor variedad en Salsa, Cumbia y Pop. El auténtico melómano es el que puede englobar todos los estilos”

Años inolvidables llenos de anécdotas descubriendo cada día muchos nuevos rostros, muchos amigos, todos unidos por el buen gusto a la música que compartíamos en aquella Galería de aspecto algo feo y en donde abundaban las tiendas de compra y venta de Oro con sus jaladores, y algunas otras de confecciones de ropa, pero pronto, aquella Galería vería nacer otras discotiendas que igualmente continuarían ofreciendo y difundiendo toda aquella música ignorada por la industria del disco formal e inclusive por las estaciones de radio. Como diría años más tarde Lalo Lecca en su libro Rompiendo Vidrio: “La piratería musical en este País brindaba cultura”

Para algunos de nosotros, comprar cassettes en aquellos años era todo un ritual. Las tiendas donde vendían equipos de sonido también contaban con mostradores llenos de decenas de coloridos cassettes de diferentes marcas y modelos, cintas de cromo, metal, ferro, etc, y en diversas alternativas de duración. El gusto también estaba en experimentar en las diferentes calidades que nos brindaba aquella mágica cajita de cinta magnética.

En el verano de 1986 apareció una segunda tienda de grabaciones, POWER SOUND, conducida por Carlos Caller, más conocido en el mundillo como el popular “Cholón”. En esa segunda tienda también grabé algunos cassettes con la música que escuchaba en aquella época. Igualmente los equipos eran Technics. Las paredes de Power Sound mostraban los albums de los artistas Pop y Rock más populares del Billboard y el MTV. La tienda la llenaba en gran medida cuatro grandes parlantes tapizados en negro y semejantes a ataúdes. Apenas un minúsculo mostrador era lo que se podía ver y en donde un tipo de voz impostada y apariencia amable, intentaba convencernos de grabar alguno de sus vinilos.

Una tarde de Mayo de aquel 1986, cuando llegué a Power Sound quedé impresionado. Sobre el mostrador había al menos unos 50 vinilos que Lee Taiman, cliente de Power Sound, le había prestado a “Cholón”. Revisando que es lo que podía grabar de ese grupo de vinilos, no paraba de expresar mi asombro al encontrarme con nombres como Polyrock, The Damned, Bauhaus, Wire Train, Wall Of Voodoo, Oingo Boingo, New Musik y Prefab Sprout, entre otros. Cholón, sorprendido, me preguntó si conocía esa música… de hecho él la había separado para devolverla, por falta de interés y valgan verdades, también por desconocimiento de lo que hacían esas bandas. Mi respuesta fue inmediata: “claro que sí!” respondí. La misma tarde me ofreció hacerme cargo de Power Sound. Empecé ese mismo día. Fue así como las paredes fueron poblándose de vinilos de The Sisters Of Mercy, Love & Rockets, Gene Loves Jezebel, Echo & The Bunnymen y más. De ese modo Power Sound poco a poco fue convirtiéndose en la segunda tienda New Wave de la Galería Los Pinos y fue haciéndose de un público conocedor del nuevo sonido de los años 80. Para el verano de 1987, la pequeña tienda del sótano de Los Pinos había sido totalmente transformada. Encargábamos discos de 20 y de a 30 vinilos por vez, y esto se repetía cada tres o cuatro semanas. En Power Sound tuve la oportunidad de escuchar muchos discos y colecciones completas y lo más importante, tuve la oportunidad de conocer mucha gente. Pasé a convertirme en el brazo derecho de “Cholón”. Durante 1987 estuvo también a cargo de la tienda Fernando Gayoso, otro entendido de la música que ahí se ofrecía y que tuvo un programa en Doble 9 (1987-88) en épocas en las que la Radio Rock contaba con gente como Nicolás KruijtRelaxÓscar GuerraLinda Ruiz y otros. Fernando de hecho marcó estrenos desde su propio programa en la radio y con los vinilos que iban llegando a Power Sound.

La relación entre Sound Mixer’s y Power Sound durante la segunda mitad de los años 80, fue estrecha. Siempre Sound Mixer’s contó con una mayor cantidad de clientela pero lo apreciable de esa relación entre las dos tiendas fue que compartimos la música que nos hacía falta de una tienda a otra, e inclusive cuando llegaban los cargamentos de discos, nos amanecíamos haciendo intercambios con Kike. Fue una linda época, época de nuevas experiencias, sobre todo cuando tocaba alquilar los equipos y organizar todo para las fiestas que solicitaban nuestros servicios… en mi caso, fueron meses en los cuales empecé a encontrar especial gusto por animar el ambiente con música en los diferentes eventos. Una bonita experiencia que luego, poco más tarde, me serviría para Discjockear en varias discotecas. De hecho Chule ya llevaba varios años en ese divertido y agotador trajín de las fiestas y la conducción de su negocio de Los Pinos, e incluso también había tocado como DJ en discotecas como No Helden.

En 1988-89, con los toques de queda del primer gobierno de Alan García, el negocio de las grabaciones se vio afectado debido a la crisis y la inestabilidad. En un momento dado, el precio de la grabación de un cassette de 90 minutos llegó a costar casi el equivalente al de un vinilo importado a precio de tienda en USA.

Pese a la crisis y los continuos apagones, en 1988 Power Sound abrió una segunda tienda en Jr. Carabaya, Centro de Lima, en donde tuve que irme por varios meses. A la vez ya había empezado como segundo DJ en el Arizona Colt (altos del desaparecido Cine El Pacífico) en el óvalo de Miraflores, y durante 1989 me la pasé escribiendo mucho sobre la música que escuchaba en un fanzine artesanal llamado New, y digo artesanal pues se trató de un fanzine hecho enteramente a mano y fotocopiado. Pese a las limitaciones de la época, fueron 33 los ejemplares que se vendieron en Power Sound y otras tiendas (100 de cada número) y más de 3,000 los fanzines que circularon y que ayudaron a ganarme muchos amigos con igual gusto por la música de los 80.

Durante el tiempo que estuve como DJ en el Arizona, un locutor de 11.60 a quien llamaremos J. A., llevaba vinilos promocionales variados de la fábrica de discos El Virrey, los cuales se distribuían en las estaciones de radio de la época. El Arizona Colt compraba estos promocionales con la música que programaba la FM. El mismo locutor también abastecía de estos vinilos promocionales a Power Sound. Fue así como el propietario de Power Sound se vio involucrado en un conflicto legal por cuestiones de patente y derechos de autor. Por la misma época decidí dejar atrás la conducción de Power Sound. Era Mayo de 1990.

A inicios del mismo año, Chule se animó a abrir su propio negocio, CHULE RECORDS, desde donde continuó ofreciendo las nuevas propuestas musicales que iban apareciendo. En Sound Mixer’s durante 1988-89, era común ver en sus paredes mucho material de la 4AD. Valgan verdades, Sound Mixer’s fue la primera tienda en Lima que difundió muchas bandas 4AD debido a las recomendaciones de Chule.

En Julio de 1990 aparecería una cuarta tienda de grabaciones, TRANSMISSION RECORDS, mi pequeña tienda. El nombre obviamente hacía alusión al clásico de Joy Division. Recuerdo que empecé prácticamente de cero y no tenía la suficiente cantidad de discos para llenar todas las paredes. Inclusive tuve que pedir prestadas algunas portadas del Arizona pero pronto iría llegando material fresco enviado desde Holanda por mi amigo Nicolás Kruijt. La pequeña tienda Transmision Records se convirtió en la cuarta tienda de la Galería y apareció en un momento clave para mí. Era el cambio de década y como sabemos, tanto al inicio como a mitad de década se da un cambio en la música. Yo entendí que el cambio era aquel que había experimentado tras escuchar a bandas como The Pale Saints, Lush, My Bloody Valentine y Ride.

Por entonces, en la segunda mitad del año 1990, las tiendas antes mencionadas ofrecían los grupos más rebuscados de la 4AD, todo el sonido de los 80 y el nuevo Modern Rock. En Transmission, la entrada fue con la EBM, el New Beat (fue la tienda más surtida en el ritmo belga), House inicial, Shoegaze y las bandas de sellos como Too Pure y Creation. Si bien es cierto, tenía una gran cantidad de música en cassettes, también logré hacerme de cierta cantidad de material original europeo. Fue así como la pequeña Transmision Records pasó a convertirse en la primera tienda en Lima que ofreció toda aquella música de los primeros 90 que no se programaba en emisoras como Doble 9. El Shoegaze fue sin lugar a dudas la bandera que identificó el lugar. Los posters que decoraban las paredes eran los promocionales de Chapterhouse, Curve, Slowdive y Teenage Fanclub entre otros.

Desde el primer momento, recuerdo que afanosamente pegaba en la puerta de la tienda un ranking en donde proponía los grupos que me gustaban en esos años. Se trataba de música fresca. Especialmente Shoegaze y Electrónica, y poco después también Post-Rock. Estos rankings los preparaba religiosamente todas las semanas con la intención de provocar la curiosidad del público. Fue así como fui ganando clientes de similar gusto por la música y a la vez, informando. Todas las tardes se convertía en punto de encuentro para varios amigos como Lucho Tenorio, Carlos Baglietto, Fernando Merino, Gustavo Grimaldo, Jean Coral, Pico Natteri, los hermanos Gelder y Rubén Vidal, Wilder Gonzalez, Christian Dextre, entre otros. Varios de ellos también estuvieron a cargo de la tienda, como Lucho, Fernando, Wilder, Christian, “el mono” Alex y Calín que fue quien permaneció más tiempo.

Los primeros meses fueron bastante duros, pero hacia fines de 1990, Transmission pudo despegar. La gente que acudía a la Galería tenía que esperar por su cassette hasta 40 días para ser entregado, y solía verse a gente que luego, años más tarde, pondría sus propias tiendas en otros lugares de Lima. Sin pretenderlo me jalé a mucho público que acudía a Power Sound, tienda que una vez más, tuvo problemas por derechos de autor y que nos involucró en el mismo problema a todas las tiendas de la Galería. Fue un día negro el que se vivió en Febrero de 1991. Eran épocas en las que inocentemente grabábamos música sin saber que cometíamos un ilícito pues nos sentíamos protegidos al grabar música de grupos que no se editaban en edición nacional y que pertenecían a sellos independientes. Además de esto, todos cumplíamos con un pago mensual a la Asociación de Autores y Compositores (por el uso de música), a la SUNAT, e inclusive las licencias de funcionamiento nos las habían otorgado bajo el rubro “alquiler de equipos de sonido y grabaciones”. Luego de aquel problema tuvimos que dedicarnos a la venta por pedido de CDs y las grabaciones las hacíamos sólo para los amigos y gente muy allegada a los locales. Poco después tan sólo sobrevivirían Sound Mixer’s y Transmission Records.

En Diciembre de 1996 tuve que cerrar debido a que las tiendas de música se habían multiplicado en Galerías Brasil, lugar en donde se podía conseguir un local a menos precio, lo que les permitió bajar el costo de las grabaciones. Los gastos de mantenimiento en Miraflores eran más altos. Además, lo de las grabaciones ya no brindaba tranquilidad así que opté por cerrar. Fue una linda época en la que pude conocer mucha gente, muchos amigos y también mucha música.

Transmission atravesó por tres etapas con diferentes nombres y locales dentro de la misma galería, la primera de 1990 a 1993 (Transmission Records) que fue la mejor, la de 1994 bajo el nombre de Situation Two, y los dos últimos años de caída bajo el nombre de New Division.

La quinta y última tienda que apareció en Los Pinos fue MÚSICA SELECTA de Lalo Lecca en Diciembre de 1994, dedicada a vender material original importado por pedido, CDs y vinilos. Música Selecta estuvo abierta por casi cuatro años y difundió lo más relevante de la música no sólo de los 80, sino también los nuevos estilos de avanzada de los 90 como el Post-Rock, Shoegaze y bandas de sellos como Darla y Time Stereo. Inclusive mucho Krautrock de fines de los 60 e inicios de los 70, y la Psicodelia de los 60. Fue una tienda que apostó desde siempre por las bandas de mayor avanzada, y eso gracias a las recomendaciones que Lalo recibía de amigos en el exterior y también a sus propias investigaciones leyendo libros de música como el Krautrocksampler de Julian Cope por mencionar uno de los más importantes.

Música Selecta fue la última tienda importante de Los Pinos y en donde acudían algunos clientes y amigos entendidos en buena música o simplemente gente exploradora en los nuevos sonidos de Vanguardia. En ocasiones se armaban sesiones nocturnas para la escucha de todos los discos. Fue en aquella tienda en donde Lalo iría dando forma a lo que sería su libro de música Rompiendo Vidrio, un libro sumamente recomendable aunque de tiraje limitado y de exclusiva distribución gratuita para sus amigos y conocidos. Al mismo tiempo yo también empecé a escribir lo que sería mi primer libro de música.

En resumen, por Galería Los Pinos pasaron muchos aficionados, melómanos, músicos, escritores, periodistas y gente ligada al arte y a la sana diversión. Luego, otros lugares tomarían la posta, pero lo vivido en aquella Galería, marcó una gran e inolvidable época para muchos. Este relato es un pequeño homenaje a todos aquellos años, a todas las tiendas, a toda la gente que dio vida a Los Pinos y finalmente, un homenaje a la mejor música de los 80 y también la de los 90.

Eduardo Lenti

LAS PRIMERAS REVISTAS DE LA MOVIDA LIMEÑA

Fueron especialmente dos las publicaciones interesantes que circularon a partir de 1984. La primera, Ave.Rok, con 7 números publicados entre Junio de 1984 y Enero de 1986, dirigida por Franklin Jáuregui y Alfredo Rossel, y la segunda, Esquina, dirigida por Franklin Jáuregui, esta última, una publicación decididamente más informativa en cuanto a la escena local. Entre los colaboradores que participaron en estas revistas encontramos algunos nombres conocidos, tal es el caso de Oscar Guerra (DJ de Súper FM y Doble 9), Cucho Peñaloza (conocido conductor/ video-Jockey y crítico de Rock), Daniel F. (líder de Leuzemia), Lucho Quiñe (DJ de Súper FM), Pepe Barretto (DJ de Súper FM) y Helene Ramos.

Helene Ramos Tuvo en Ave.Rok una sección llamada Esquina Trafalgar desde donde informaba sobre las bandas Británicas más relevantes de la época, tal es el caso de Ultravox, New Order, Echo & The Bunnymen y The Cure, entre otras. Así mismo, colaboró en la sección informativa 'Desinformation' con adaptaciones del semanario Británico Melody Maker. Antes de ello, durante 1983, aparecieron varias de sus columnas (Helene With The News) en los famosos Funky Hits del infatigable Rubén Nieva, desde donde también se informó sobre la nueva música Británica. Helene cumplió un rol informativo de importancia durante toda la década. Incluso colaboró repetidas veces con información en algunos especiales de Súper FM. En Enero de 1987 dio vida al fanzine Britania, especializado en las nuevas corrientes, poco después, en Junio de 1988, inicia las emisiones de su reconocido programa radial 2001 los Domingos por la noche, con abundante información y estrenos a través de radio Miraflores.

Eduardo Lenti


Primer nº de Ave.Rok

OTROS PROGRAMAS DE LA FM EN LOS OCHENTA

Aunque de forma intermitente, aparecieron durante la segunda mitad de la década de los 80 algunos otros programas radiales que no puedo dejar de mencionar. Especialmente los dos más importantes que dedicaban su espacio íntegramente a las nuevas corrientes:

El primero, Nueva Generación, conducido por Carlos Tello (otro de los informados personajes cultores de la nueva música) los Domingos de 7:00 a 9:00 PM desde radio 1 FM, con exclusividades, ediciones limitadas, nuevas bandas e información.

El segundo, Radio Waves en radio Miraflores, los Sábados por la tarde con la conducción de Carlos Olcese y Gigio Perizoli, igualmente especializado en New Wave.

Aquella fue la FM más interesante de los años 80, aunque lamentablemente al finalizar la década, sólo se tratase de apenas cuatro programas, contando los antes mencionados, 2001 de Helene Ramos y 99 Minutos de Oscar Guerra. Existieron otros intentos desde otras señales, intentos que no llegaron a prosperar, programas en donde se tocaba de forma parcial algo de New Wave. Programas que no trascendieron y que no fueron especializados en la nueva música, programas sin mucho que ofrecer.

Nueva Generación, Radio Waves, 2001 y 99 Minutos fueron los mejor del dial en la segunda mitad de la década de los años 80.

Eduardo Lenti